martes, 30 de junio de 2015

Un segundo más de vida

Hoy, aunque no lo pueda parecer, es un día especial. Es la noche del 30 de junio y viviremos un fenómeno que relaciona ciencia, física y astronomía. Algunos ni se darán cuenta y otros sin embargo vivirán pendiente a ello. La informática está de guardia porque cualquier cálculo no previsto puede tener efectos desastrosos en lo que a la tecnología se refiere. Las precauciones son similares a lo ocurrido en el cambio de milenio con el famoso "Efecto 2000". Así que aprovechad el día porque es el elegido para alargar el tiempo un segundo más.  

A las 23:59:59 de hoy día 30 de junio la manecilla del reloj marcará dos veces seguida la medianoche y es que nuestro planeta no siempre gira a una misma velocidad. La desaceleración de este movimiento provoca que hoy tengamos que vivir un segundo más. La duración de cada día varia debido a la influencia de factores tales como la atmósfera, las mareas, las corrientes oceánicas y otros fenómenos naturales que provocan que haya que reajustar el tiempo. Desde 1820, cuando se dieron cuenta de ello, la mayoría de los días tienen dos milésimas de segundo más que el día anterior. Es un tiempo casi inestimable pero que si se repite cada día durante un año y sin modificar los relojes terrestres llegaría la ocasión en que, por ejemplo, a mediodía sea de noche. Sería como vivir de espaldas al tiempo astronómico. La primera vez que se añadió un segundo fue en 1972 y ya llevamos 26 segundos extras de vida. Todo por culpa de la desaceleración del movimiento de la Tierra.

Y después de la explicación física y astronómica toca descifrar que es lo que se puede hacer esta noche en ese segundo que nos regalan. Puede ser un segundo más para pensar, reflexionar y decidir la mejor de las opciones. Es un segundo más que se puede utilizar para contemplar una foto, acariciarla y besarla. Un segundo más para pensar en el ser más querido y besar nuestra alianza. Es un segundo más para decir y alargar las palabras "te quiero". Es un segundo más para mirar al cielo y contar las estrellas. Un segundo más en el que se puede llorar, reír, hablar y amar. Un segundo más para ser positivo y dejar que la felicidad no se vaya. En definitiva, un segundo más de vida.


Cuack!



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